Fernando Vallejo, el mejor amigo del perro

El autor recibe hoy 150 mil dólares del Premio FIL, los cuales dará a dos refugios pro animales. Esta es la historia de su decisión
Fernando Vallejo en su residencia en México. Vallejo, quien recibe el premio Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) en Lenguas Romances, confesó que escribe por necesidad, para "molestar a los hipócritas, a los de la Iglesia (católica) y a los de la política", a quienes considera una "partida de bribones". foto:Efe.fuentes:lainformacion.com, eluniversal.com.mx

Si la literatura de Fernando Vallejo está plagada de pasajes protagonizados por Bruja, una gran danés negra, bellísima, que murió en sus brazos a la edad de 14 años, su vida cotidiana está regida por una conciencia humanitaria a favor de los animales.

Es tan consecuente en este principio, que no sólo convive y protege a los perros, sino que los procura; todo premio monetario que recibe, así como parte de las regalías que le entregan las editoriales por la venta de sus libros, pasa a manos de asociaciones protectoras de animales. Lo hizo en Caracas, Venezuela, en 2003, cuando donó los 100 mil dólares del Premio Rómulo Gallegos a la asociación Mil Patitas.

Ahora lo volvió a hacer. El escritor colombiano-mexicano que radica en México desde hace 40 años dividirá los 150 mil dólares del Premio Fil de Literatura en Lenguas Romances, que hoy recibe en el marco de la inauguración de la 25 Feria Internacional del Libro de Guadalajara, entre dos asociaciones protectoras de los animales mexicanas.

"Conozco desde hace tiempo esas asociaciones, colaboro con ellas, las he seguido y está muy bien que se lo entregue a ellas. Son de la gente más generosa, de lo mejor que tiene México", argumentó el escritor luego de conocer la noticia del galardón.

Amigos de los Animales, de Xalapa, a cargo de Martha Alarcón; y Animales Desamparados, del DF, a cargo de Patricia Rico, son las dos agrupaciones a las que el narrador nacido en Medellín en 1942 decidió hacer la donación.

Vieja historia de amor

El amor de Fernando Vallejo por los animales es conocido por todos y a veces se antoja provocador. En 2007, cuando llegó a la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM para presentar su polémico ensayo La puta de Babilonia, el narrador iba con 20 perros, todos abandonados por sus dueños, que habían encontrado cobijo en la asociación Animales Desamparados.

Vallejo está convencido de que los animales son seres vivos que sienten dolor, tristeza y alegría, igual que los seres humanos, y por lo tanto merecen respeto y consideración.

Con esa conciencia ha amado a varios perros, lo mismo de raza pura que sin pedigrí. La poeta colombiana Ana María Jaramillo, amiga y vecina de Vallejo en la colonia Condesa, recuerda que Fernando amó mucho a Bruja, una gran danés negra que, dice, fue muy definitiva en su vida y el perro que más quiso. "Después ha tenido otros perros, pero es duro, pasan los años, los perros se enferman y hay que sacrificarlos, eso lo deprime mucho y lo pone triste".

Es tan definitiva en la ficción de Fernando Vallejo, que Martha Alarcón, de Amigos de los animales, asegura que en La rambla paralela Vallejo "vuelve a evocar a esa Colombia que ya no existe, y que para él simboliza la desaparición de la finca de su infancia, Santa Anita, y de su abuela Raquel, junto a su perra La Bruja (que la evoca en latín "el amor más puro y verdadero") y que murió en su departamento de México".

Quien llegó a conocer a Bruja se sorprendía de la relación que tenía con el escritor y de la inteligencia de la perra. Ana María Jaramillo, poeta y directora de Ediciones Sin Nombre, recuerda que Bruja era impresionante.

"Ese perro se sentaba en la sala, tenía su esquina, nadie se podía sentar en ese sofá, donde estaba su cobija, casi que le conversaba a uno. Era una perra muy impresionante. Él siempre paseaba con ella", recuerda.

Una pasión canina

Su relación con los seres de cuatro patas es añeja y profunda, encuentra con ellos compañía y en reciprocidad los procura. No sólo es pilar de la Sociedad Protectora de Animales de Medellín, que creó y dirige en esa ciudad su hermano Aníbal Vallejo Rendón, sino que también ha colaborado en campañas de esterilización de Amigos de los Animales y Animales Desamparados en zonas marginas con alta población canina.

Patricia Rico, presidenta de Animales Desamparados, recuerda la mañana de septiembre en que le llamó Vallejo para decirle del premio que le daban y que él había decidido que ellos fueran una de las agrupaciones beneficiadas. "Llamó a las nueve de la mañana para darme la gran noticia que somos una de las dos asociaciones que ha escogido para donar su premio porque apoya las esterilizaciones gratuitas que ANDES realiza, me preguntó si el albergue con los 50 perros discapacitados que tenemos seguía brindando la misma ayuda y que si estos seguían con la misma calidad de vida digna que él conoció".

Es sabido que a Vallejo no le gustan los albergues, pero éste le encantó, dice Patricia, por ser una casita de amor más que un albergue. "Nos enfocamos a ayudar a perros discapacitados y viejitos que fueron vilmente lastimados y abandonados a su suerte en la calle".

También el albergue que dirige Martha Alarcón en Xalapa, Veracruz, le gustó al narrador, pues cuenta además con un hospital que da consulta gratuita a animales domésticos de gente pobre.

Alarcón asegura que el donativo del escritor servirá para seguir impulsando sus programas de Rescate, Albergue, Esterilización, Adopción, Concientización y la rehabilitación y reconstrucción de las instalaciones.

"Amigos de los Animales es una Asociación Civil sin subsidios y trabaja gracias a las aportaciones de socios y donativos de simpatizantes, lo que nos tiene siempre trabajando en números rojos; así que este importante donativo nos ayudara a sanear un poquito las finanzas del grupo", señala.

Hombre consecuente

El narrador superó la muerte de Bruja con nuevos seres. Decidió no volver a tener perros con pedigrí, sino albergar a perros que no tienen más techo que la calle, seres sin raza ni ser querido.

De tarde en tarde se le ve por la Condesa caminando con un par de perros. Jaramillo dice: "Sale a veces con su perrita y nos encontramos, luego conversamos, la vida de él está muy enfocada a consentir a los animales, los recoge de la calle, ya no tiene perros de raza".

Ver a Vallejo por la calle no es fácil, es una persona muy discreta. "Nunca ha cambiado de vida ni con la fama, es muy amable, muy buen amigo, lo quiero muchísimo, lo conozco desde que llegué a México. Es muy buen anfitrión, invita a su casa cuando llegan los escritores colombianos, siempre los apoya".

Si Vallejo tiene una gran fuerza narrativa es porque es un hombre muy estudioso e interesado en la ciencia y en la lengua; es un escritor meticuloso, pues para escribir un libro investiga y agota todo el tema. Ese amante de los perros y del lenguaje que trabaja en la biografía del filólogo colombiano Rufino José Cuervo, es el mismo que hoy recibirá un homenaje y dictará una conferencia.

Vallejo, durante el anunció del Premio, dijo que "México se está colombianizando o ya se colombianizó y que Colombia ya se mexicanizó", y agregó que teme dejar huérfana a la perrita que lo acompaña y que recogió en la calle.

Terrible visión de la crueldad

La autora australiana Eva Hornung examina en El niño perro las relaciones entre humanos y animales
Eva Hornung, autora de El niño perro es su primer libro que se traduce al español. foto.fuente: Revista Ñ

La novela El niño perro es uno de esos libros inclasificables que cuesta colocar dentro de cualquier grupo literario, y justamente por eso, es inolvidable. Tal vez lo más cercano en cuanto al tema, sea alguna de las novelas en las que Jack London explora el mundo de los perros y los lobos. Como Colmillo Blanco, la historia que cuenta Eva Hornung examina las relaciones entre humanos y animales y hace un retrato terrible de la crueldad humana. Como Antes de Adán de London, es una pregunta sobre la esencia de la humanidad.

Hornung administra con un cuidado extremo sus puntos de vista. Ese cuidado hace posible el libro. Aunque está inspirada en la realidad, es difícil hacer verosímil la historia de Romochka, el niño de cuatro años que vive con perros en Moscú. Hornung cuenta con una voz narradora en tercera persona que, en general, mantiene cerca del chico. Consigue una fábula negrísima pero absolutamente creíble y un espejo impiadoso y exacto de las sociedades del siglo XXI. Hay momentos en que hacen falta otras miradas más adultas y cercanas al lector y la autora las tiene. De esas, las dos más importantes son las de Dimitri y Natalia, los científicos que se cruzan con Romochka. Pero el chico sigue siendo el centro de todo y es él quien cierra el libro.

Durante casi toda la novela, el niño vive en un mundo donde lo humano está al margen y en ese período, lo que cuenta Hornung es la superposición de dos mundos: el de los vagabundos (tanto perros como personas) y el de la ciudad, que se ciega voluntariamente para negar la existencia de los que no le pertenecen: "la gente se desplazaba con ceguera ensayada por los espacios públicos", dice la voz narradora ya que "los chicos vagabundos eran demasiado y resultaban harto abrumadores para soportar ser conscientes de su presencia".

Esa convivencia entre dos universos que comparten el mismo espacio (las plazas, las veredas, el subterráneo) es un retrato de la sociedad esquizofrénica del siglo XXI. La conclusión es que hay más piedad y más cariño entre los perros que entre los humanos. Cuando ya hacia el final, Romochka se cruza con la ciencia, será sobre todo objeto de estudio para Dimitri, un objeto fascinante que promete gloria académica. Esa mirada fría termina cambiando, sí, pero hasta la última página hay algo de cálculo, de no entrega en los científicos. Es cierto que Romochka también es capaz de cálculo: es todo un estratega desde el principio pero su estrategia está aplicada a la defensa del grupo, su familia de perros. De todos modos, es el cálculo lo que parece unir al niño perro con los adultos "normales". ¿Es ahí entonces donde radica la "humanidad"? El final de la novela es un golpe a la mandíbula, un estallido silencioso, narrado en un presente que lo hace todavía más portentoso. Hace falta releerlo varias veces para aceptarlo. Si se interpreta ese final como respuesta a la pregunta anterior, es imposible no seguir pensando durante horas en las consecuencias. Y se lea o no así el último acto de Romochka, lo cierto es que el libro nos muestra la oposición civilización versus barbarie, que fue tantas veces justificación de la masacre, la guerra, la conquista, y la muestra de la mejor manera posible: como quebrada y absurda.

No hay duda de que, como Vida de Pi, del escritor canadiense Yann Martel, El niño perro es una "experiencia", en el sentido más profundo y brutal de la palabra. Hay pocos libros que, después de cerrados, se sientan de esa forma. Este es uno de ellos. Ese es el verdadero grupo literario en que hay que poner la novela de esta autora australiana.

La perra vida de Fernando Vallejo

¿Por qué ha donado más de medio millón de dólares a los animales de la calle? ¿Por qué los perros atraviesan sus ficciones y su realidad?
El escritor Fernando Vallejo el lunes pasado, día que le otorgaron el premio, durante el paseo de rutina con su perra Quina. foto: Fernando Ramírez.Cortesia El Universal de México.fuente:elespectador.com

Más se tardó el jurado en anunciar al escritor colombiano Fernando Vallejo como ganador del Premio FIL de Literatura, el lunes pasado, que éste en anticipar desde su casa en Ciudad de México que los 150 mil dólares que recibirá el 26 de noviembre durante la Feria Internacional del Libro de Guadalajara los donará a las dos mujeres y organizaciones que "mejor representan el apostolado de velar por los perros callejeros". Se trata de Martha Alarcón Martínez, fundadora de "Amigos de los Animales", en la ciudad de Xalapa, y de Patricia Rico Rodríguez, líder de "Animales Desamparados", en la capital mexicana.

¿Arrebato irresponsable? No. Consecuente con lo que ha sido la vida del novelista, que todos los meses destina buena parte de sus derechos de autor a los perros pobres de Medellín, Caracas, el Distrito Federal y España. A finales de 2008, en la casa de la capital antioqueña donde transcurre El desbarrancadero, fui testigo de cómo destinaba a esa causa 70 mil dólares que le pagó la Editorial Alfaguara por la publicación del compendio de su biblioteca literaria. En 2003 había hecho lo mismo con los cien mil dólares del Premio Rómulo Gallegos, suma que terminó en manos de la italiana Fiorella Dubbini, hoy cuestionada protectora de los perros en la capital de Venezuela (ver recuadro).

La millonaria bolsa de los dos galardones literarios más importantes del continente en idioma español, para la manutención de los animales de la calle. Maestro, ¿no le parece demasiado dinero para los perros, habiendo tanta gente necesitada?, le pregunté. Y respondió pasando de tierno a energúmeno: "Esa es una cretinada. ¿Usted cuántos niños ha recogido y cuánto de su sueldo les da a los pobres? Yo hago lo que me da la gana con mi plata". Y me advirtió: "Quisiera tener tanta plata como Bill Gates para hacer más por esos seres indefensos". Entonces me anunció que 60 mil dólares iban para su Fundación San Martín de Porres —un ateo devoto de sólo un santo—, dirigida por su hermano Aníbal y Nora, la esposa, defensores de la Asociación Protectora de Animales desde hace décadas. Acompañé a los tres a rescatar perros abandonados en las calles de Medellín, a aplicarles la eutanasia a los atropellados en las calles y a atender a los heridos o enfermos en el consultorio popular.

Es por esto que la decisión de esta semana era predecible. "Conozco desde hace tiempo esas asociaciones, colaboro con ellas, las he seguido y está muy bien que se lo entregue a ellas —justifica—. Son de la gente más generosa, de lo mejor que tiene México". Martha Alarcón, una de las favorecidas de "Amigos de los Animales", le contó a El Espectador que está nostálgica y dichosa (ver recuadro). Su hermana Ofelia acaba de morir luego de dedicar los últimos 20 años de vida a los perros abandonados. Cambiaron su apartamento por el terreno donde sobreviven 500 animales. Las dos hicieron amistad con Fernando Vallejo y su compañero mexicano, el coreógrafo David Antón, cuando fueron a conocer el refugio. Ya les había ayudado para el sostenimiento, como lo ha hecho desde los años 80 con el Refugio Franciscano de Toluca.

En esta misión Vallejo coincidió en México con el fallecido periodista y escritor Carlos Monsiváis, con quien denunció en febrero de 2009 la matanza, a machetazos, de 40 perros y gatos que cuidaba un hombre de 30 años que dejaba de comer con tal de que sus mascotas tuvieran ración y era acosado por los vecinos y por la policía.

Coincide también con Brigitte Bardot en su apoyo a "Animales Desamparados" (Ades), líder en la atención a los 2,4 millones de perros callejeros reportados en Ciudad de México, según cifra del Partido Ecologista. La famosa actriz francesa no respondió a nuestro llamado en su fundación en París, pero Patricia Rico, la cabeza de Ades, confirmó que ella les donó una ambulancia y que este año envió un manifiesto dirigido al presidente de ese país y al Congreso para prohibir "la cruel práctica de electrocución de animales callejeros y reemplazarla por la creación de centros antirrábicos de protección y esterilización canina y felina". Vallejo la respaldó.

Así viva desde hace 40 años en México y sus críticas al establecimiento colombiano no cesen, el escritor no se desconecta de Medellín, la tierra donde aspira a morir, a donde llama a diario para saber de los casos de cada jornada. Aníbal y Nora no desmayan en la tarea. Por estos días atienden en la fundación a 70 animales, incluidos damnificados del invierno en el Caribe, rescatados en las inundaciones en el Canal del Dique y Campo de la Cruz; esterilizados y rehabilitados para darlos en adopción. "Fernando seguirá ayudando y nosotros seguiremos respaldándolo mientras vivamos", dicen el hermano y su esposa.

Con ellos y con el escritor fuimos en 2008 a una casa donde dos ancianas hermanas cuidan de 70 perros y nunca les falta nada "gracias al doctor Fernando". Uno de al menos una docena de lugares del área metropolitana a los que la mano generosa de Vallejo llega cumplida y sin aspaviento. Dicen de él: "El maestro puede haberse gastado medio millón de dólares, o más, qué importa, lo importante es la labor social de la que nadie más se ocupa, porque las alcaldías lo que hacen es recoger y matar los animalitos a palos o electrocutados".

Una obsesión consecuente también con su obra literaria. Desde su primera novela, Los días azules (1985), hasta la última, El don de la vida (2010), los perros han ocupado un lugar trascendente. Si Argos representó la desventura perruna en La odisea de Homero; si un vulgar perdiguero alemán llamado Bauschan llevó a Thomas Mann a escribir Señor y perro; si el cocker Pinka inspiró a Virginia Wolf para la novela Flush, retrato de la época victoriana a través de una mascota; si Simón, el protagonista de Los perros hambrientos, hizo lo propio en Ciro Alegría, es a la gran danés Bruja a la que Fernando Vallejo le atribuye la dual energía con la que escribió su pentalogía El río del tiempo entre 1985 y 1993.

En Los días azules la describe a su lado durante la escritura o mientras duermen juntos: "una señora de abrigo negro, maravillosa, negra, alta, muy esbelta, hermosa, espléndida". El crítico literario francés Jacques Joset analiza la relación en La muerte y la gramática y concluye: "Bruja es más que un animal, mucho más que un ser biológico… llega a ser el puente principal entre los espacios del tiempo por los que se pasea el yo autoficcional de Vallejo".

De acuerdo. Bruja ladra entre líneas, trasciende como interlocutora desde los paseos diarios por el parque circular de la avenida Ámsterdam, donde todavía vive Vallejo en México ("vámonos al parque, muchachita, a violar todas las leyes, las normas, las convenciones…), hasta transformarse en fuerza sobrenatural, entre ángel y demonio. Coprotagonista de La desazón suprema, el documental de Luis Ospina sobre Vallejo, Bruja se la regaló al mes de nacida Miguel Ángel Pérez, criador de perros de raza.

El novelista le daba leche en biberón, queso importado, jamón serrano, crema holandesa, chocolates. Según el amo, "era políglota como el papa", porque daba la mano al llamado en cuatro idiomas. Murió en sus brazos a los 14 años, en 1993. "El golpe más duro del que no he podido recuperarme", dice Vallejo con genuina nostalgia. En Entre fantasmas (1993) le dedicó una especie de biografía y en La rambla paralela (2002) la evoca en latín. "El amor más puro y noble" que le impuso la vida desde niño junto a su perro Capitán, el que lo lleva a renegar de la condición humana. Ahora convive con Quina, una de las dos perras sin pedigrí que rescató de las calles del Distrito Federal; Kim, la otra, ya murió y también le causó un dolor que lo envejeció más.

Lo paradójico es que Vallejo siempre ha querido escribir una novela entera sobre su familia y los perros y nunca ha podido. "Este tema me paraliza el alma, no soy capaz de describirlo, por eso no he podido escribir el libro".

Por ahora suspendió la escritura de la biografía sobre Rufino José Cuervo para dedicarse al discurso que leerá en noviembre en la apertura de la Feria del Libro de Guadalajara, donde seguro hablará de su perra vida: "tener un perro siempre es un sufrimiento, porque se me han muerto y pues yo no quiero morir y dejar a esta huérfana, a la que tengo ahora". Y vuelve el recuerdo de Bruja, como Argos moribundo a los pies de Ulises, en busca de la última mirada de su amo.

"Una gran ayuda para nosotros": Martha Alarcón

Como integrantes del Grupo Protector de la Vida Animal Amigos de los Animales Xalapa, es un logro muy importante el que el maestro Fernando Vallejo nos haya escogido entre los dos grupos protectores de animales para donar el Premio FIL de Literatura. Representa un estímulo y una gran ayuda para continuar con esta ardua labor en beneficio de perros y gatos desamparados. No es fácil enfrentarnos diariamente al sufrimiento de los animalitos, a la indiferencia, la maldad y el desprecio de los humanos hacia nuestros hermanos menores, así como a la incertidumbre por la escasez de recursos económicos y humanos para atención médica y cuidados de cerca de 500 albergados que esperan ser adoptados, además de la diaria llegada de enfermos, atropellados, ancianos, embarazadas y cachorros encontrados en los desagües, terrenos baldíos, en las vías del tren, etc. Asimismo, es complicado sostener un programa de esterilización de perros y gatos para controlar la sobrepoblación, un programa de adopción para lograr que las personas adopten perritos de albergue, un programa de concientización sobre tenencia de animales de compañía. El maestro Vallejo nos ha seguido de cerca por más de diez años. Gracias a él continuamos en la lucha.

Controversia en Venezuela por Mil Patitas

Fiorella Dubbini, la italiana radicada en Caracas a quien en 2003 Fernando Vallejo le entregó los US$100 mil del Premio Rómulo Gallegos, ahora es motivo de controversia. Educada en Europa y de familia pudiente, vivía en el selecto sector caraqueño de Altamira hasta que fue expulsada del vecindario por su obsesiva convivencia con los animales. Reconocida desde 1989 como la principal defensora de los perros callejeros de la capital venezolana, creó la fundación Mil Patitas, donde atiende a 400 perros y 200 gatos en un terreno adquirido con el dinero de la donación. Sin embargo, la fundación Amigos Protectores de los Animales, la Federación de Entidades Protectoras de Animales, la Red de Apoyo Canino y la representación en Venezuela de Animanaturalis Internacional denunciaron que a raíz de la publicidad que recibió mucha gente empezó a llevarle mascotas, incluso la Alcaldía de Caracas y la Gobernación de Miranda. El fenómeno llegó a 15 casos diarios y, como ella no rechaza a ninguno, desbordó a esta mujer y los animales terminaron hacinados y enfermos. Una carta enviada al Concejo Municipal del municipio de Guaicaipuro dice: "Presumimos que la señora Fiorella Dubbini sufre un desorden mental, quizás una enfermedad llamada síndrome de Noé, patología que lleva a una persona a acumular un número desmesurado de animales". Ahora la acusan del martirio y la muerte lenta de sus protegidos. Esto motivó la visita de las autoridades y la realización de brigadas de emergencia de las que los denunciantes dan cuenta en un grupo de Facebook. Dubbini explica vía internet que tiene a la mano todos los certificados en regla, que cumple con las normas sanitarias y que nunca ha dejado de atender a los animales como se debe. Asegura que "esas asociaciones lo que quieren es matar a los animales y expropiar mis terrenos".

Canino

El horror puede estar dentro de nuestra propia casa
Canino. Afiche promocional de la película.foto.fuente:revistaarcadia.com

Resulta incomprensible pensar que esta película es una comedia o un drama. Resulta incomprensible pensar que el horror que estamos presenciando puede estar sucediendo en cualquier lugar del mundo, pues la crueldad y la sobreprotección hacen parte del código genético de la humanidad.

"Canino" (Kynodontas) es una película incómoda que no nos permite quitar la mirada de la pantalla. Esa misma incomodidad se convierte en un film fascinante. Giorgos Lanthimos nos abre las puertas de una casa en donde, desde la primera escena, nos sentimos extranjeros. Lo único que separa el mundo de aquella familia con el nuestro es un enorme portón. Sólo el padre puede salir. Encerrados en aquella casa que cualquier familia de estrato medio envidiaría (iluminada, con jardín y piscina), permanecen la madre, dos hijas y un hijo. En ese microuniverso todo es diferente: incluso el lenguaje. Una escopeta es un pájaro, un salero es un teléfono, zombi es una pequeña florecita amarilla. Y si bien todo esto puede resultar cómico en un comienzo, con el pasar de los minutos nos vamos sumergiendo en una pesadilla que invita a recordar la violencia de los estados totalitarios, el temor a la autoridad, lo aterradora que resulta la sumisión y lo dañina que resulta ser la ingenuidad.

"Canino" ve al mundo como un lugar peligroso. El padre, quién es el titiritero de todo lo que observamos en la película, dice a sus hijos que los gatos son animales que devoran a los hombres. Por eso, lo mejor es no salir de casa. De lo contrario, les sucederá lo mismo que a su hermano mayor (quien en realidad es sólo una invención de los padres para intimidar a los hijos): por ser rebelde, nunca más podrá entrar a casa. ¿Por qué? Porque sólo puede salir de la casa aquella persona que haya perdido su diente canino. Cuando el diente vuelva a salir, podrá conducir el carro familiar.

Los hijos, ya entrados en sus veinte años, parecen tres pequeños e indefensos niños que pasan su tiempo en el jardín viendo aviones pasar en el cielo: "quisiera que un día cayera uno en nuestro jardín", dice la hermana mayor. El padre, comprendiendo que su hijo tiene necesidades fisiológicas, trae semanalmente a la celadora de su fábrica para que calme los calores del muchacho. Todo se complicará cuando esta mujer intente manipular a una de las hijas para obtener "placer".

Pues el placer en esa casa puede ser cualquier cosa: desde lamer el hombro de una persona, hasta jugar a quemarse un dedo con agua caliente. Todo está permitido dentro de la familia. Pero todo lo externo que intente penetrar en ella será expulsado, y aquel que permitió su entrada tendrá un severo castigo.

"Canino" es el horror. Es el temor. Es la intimidación. "Canino" es el mundo en que vivimos.




Ver en línea:

http://www.cuevana.tv/buscar/?q=kynodontas&cat=titulo

Alcaldía desmiente sacrificio masivo de perros callejeros en Pereira

La Secretaría de Salud inspeccionó la zona donde estarían siendo arrojados los animales
Defensores de animales marcharon para protestar contra la supuesta desaparición de perros.foto.fuente:eltiempo.com

Ante las denuncias y rumores sobre un supuesto exterminio masivo de perros callejeros en Pereira, la Alcaldía realizó, a través de la Secretaria de Salud y Seguridad Social del municipio, una reunión para informarle a la comunidad sobre la situación real ocurrida con los animales en los últimos días.

El encuentro se realizó este miércoles (27 de julio), después de que un equipo de la Secretaría, acompañado de la Policía Ambiental y de defensores de los animales, supervisará la cuenca y la rivera del río Otún donde, supuestamente, estarían siendo arrojados los perros. Según el informe entregado por Julián Mauricio Trejos, secretario de Salud y Seguridad Social de Pereira, los inspectores encontraron solo un cadáver de un animal.

"Hallaron un perro, de aproximadamente cuatro meses, atado en sus extremidades y muerto unas 48 horas atrás", indicó el funcionario y argumentó que esto no puede catalogarse como un sacrificio masivo.

El funcionario advirtió que lo que sucede es que se ha desatado una campaña de desprestigio en contra del gobierno local y dejó claro que "uno de los objetivos de la salud pública es la tenencia responsable de animales y nuca una exterminación masiva".

Las denuncias

Los rumores sobre el sacrificio masivo de perros en Pereira se dieron luego de que un medio local denunciara la muerte de estos animales y manifestó que estaban siendo arrojados al río Otún, y que esta estrategia hacía parte de la campaña de recolección de perros, propuesta por la Secretaria de Salud y que fue cancelada, con la que se pretendía esterilizar y vacunar a los animales callejeros.

"Por esta razón la misma entidad dispuso un equipo de especialistas que esclarecieran el hecho", dijo Trejos, quien se reunió con los defensores de los animales para diseñar, de manera conjunta, estrategias que lleven a una mejor tenencia de la fauna domestica en la ciudad, además de incentivar a la comunidad a denunciar casos de maltrato y desaparición de animales, a través de la línea telefónica (6) 324 83 08 y la línea de atención 123.

Sin embargo, un grupo defensores de los animales en Pereira, encabezados por Pilar Angarita, directora de la Unión para la protección ambiental y animal de Pereira, protagonizaron en la tarde de este miércoles un plantón, al que se unieron unas 15 personas.

"Este es un acto simbólico con perros de cartón para protestar por la desaparición de los 'perritos'. Nosotros conocemos los animales que están en los parques, les dábamos comida y ellos ya no están, por eso sabemos que desaparecieron", señaló Angarita, quien afirmó que un representante de su organización está participando en la investigación de la Secretaría de Salud y aseguró que en la inspección de la que da cuenta el funcionario de la Alcaldía, no se encontró solo un perro muerto, si no que eran tres los que yacían ahogados en el río Otún.

Una sepultura de 8.000 años revela la antigüedad del cariño a los perros

La tumba, encontrada en el sur de Europa, constata por primera vez en esta zona del continente la existencia de ceremonias fúnebres dedicadas a ese animal doméstico
Imagen que muestra una tumba de 8.000 años de antigüedad de un perro.foto.fuente:lavanguardia.com

Una sepultura canina prehistórica que excavan arqueólogos lusos revela nuevos detalles sobre la antigüedad del cariño entre el ser humano y el perro, que hace ya 8.000 años era enterrado con ritos funerarios en la Península Ibérica.

La tumba es la más antigua encontrada en el sur de Europa y sus restos arqueológicos constatan por primera vez en esta zona del continente la existencia de ceremonias fúnebres dedicadas a ese animal doméstico, según informó hoy a Efe el Centro de Arqueología de la Universidad de Lisboa.

Además de esta institución en el proyecto, cuyos hallazgos se han localizado en una zona costera al sur de Lisboa, participan investigadores españoles de la Universidad de Cantabria.

Los restos de la tumba canina se sitúan en el yacimiento de Pocas de Sao Bento, localizado en Alcácer do Sal, un municipio a noventa kilómetros de la capital lusa, donde trabaja un equipo dirigido por Mariana Diniz, de la Universidad de Lisboa, y Pablo Arias, de la Universidad de Cantabria.

Los enterramientos de perros, el primer animal en ser domesticado por el ser humano, ya se habían localizado en el norte de Europa, pero nunca se habían hallado en la Península Ibérica y otras zonas del sur del continente.

En la sepultura se ha encontrado, entre otros restos, una cubierta de conchas construida con precisión que confirma el valor simbólico que se daba al perro ya en aquella época, además del económico, según los investigadores.

Las prácticas religiosas y afectivas relacionadas con los ritos funerarios se remontan a las sociedades del Mesolítico, hace 10.0000 años, cuando los seres humanos eran cazadores y recolectores, antes de que la agricultura y la ganadería se extendiera por Europa.

Técnicos del Museo Nacional de Arqueología de Lisboa se desplazaron el miércoles al yacimiento de Alcácer do Sal para extraer y conservar la sepultura, y estudian la posibilidad de hacer una futura exposición pública.

Descubrimientos anteriores ya habían confirmado que algunos grupos de cazadores convivían con el animal considerado el mejor amigo del hombre durante el Paleolítico y el Epipaleolítico.

Aunque en la Península Ibérica no se habían encontrado hasta ahora tumbas caninas sí se hallaron restos de un perro de unos 13.250 años de antigüedad en la cueva de Anton Koba, en Guipúzcoa (España).